Lectura: Hebreos 13:15-21

Resulta deshonroso evadir compromisos naturales y más aún los adquiridos por voluntad propia. Adorar a Dios que es nuestro Creador, honrar a nuestros padres porque de ellos vinimos y son los que más nos aman después de Dios, amar a nuestra familia porque son los primeros que conocemos y los más cercanos, ayudar en el hogar porque allí vivimos, entre otros parecidos deberían ser compromisos naturales Los préstamos, el matrimonio, el noviazgo, los cargos en la iglesia, los hijos, los amigos, nuestros empleos, etc., son compromisos adquiridos. Y sean cuales sean los compromisos que tengamos asumámoslos, porque eso agrada a Dios.

Si pedimos préstamos, paguemos o devolvamos lo prestado; si en el tiempo pautado no podemos pagarlo hablemos con la persona que le debemos, pero al poco tiempo cumplamos. La palabra de Dios dice: «No debáis a nadie nada». Si tenemos una relación, sea noviazgo o matrimonio, cumplamos como tal con la pareja, y sobre todo seamos fieles.

Si decidimos traer hijos al mundo preparemos todo para atenderlos desde su nacimiento hasta que se puedan valer por sí solos.

No le dejemos a otros, así sean de nuestras familias, sus cuidados y crianzas, ni pasemos mucho tiempo lejos de ellos, porque puede acarrear graves consecuencias, además es responsabilidad nuestra. Si aceptamos un cargo en la iglesia o en alguna empresa, cumplamos con todas las tareas que éste acarrea. Con los amigos procura ser como un hermano para ellos. Cumplamos con nuestros compromisos para que tengamos buen testimonio y dejemos el nombre de Nuestro Señor en alto. Cumplir nuestros compromisos, es un buen testimonio.

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